
El Tren de la Bruja, conocido también como la «Casa del Terror» o el «Pasaje del Terror» sobre raíles, es una atracción mítica y querida en las ferias. A diferencia de las atracciones que buscan la altura o la velocidad, el Tren de la Bruja ofrece una experiencia de suspense, sustos y diversión cómica en la oscuridad.
Embarcarse en sus pequeños vagones es adentrarse en un túnel lleno de criaturas animatrónicas, efectos de sonido estridentes y luces intermitentes. Es un recorrido rápido, lleno de giros inesperados y la emoción de saber que, en cualquier momento, una figura espeluznante o un efecto ruidoso aparecerá de la oscuridad.
El verdadero encanto reside en la reacción colectiva: los gritos de los amigos, las risas nerviosas y el alivio compartido al ver la luz al final del túnel. Es un juego de complicidad donde los sustos son más divertidos que aterradores. Además, la figura de la «Bruja» (o cualquier otro personaje que interactúe) es un elemento clave que añade un toque de humor y tradición a la experiencia.
El Tren de la Bruja es una dosis de adrenalina y risas en la oscuridad, una parada obligatoria para quienes buscan un susto ligero en la noche de feria.