
La atracción del martillo, también conocida como «La Prueba de Fuerza» o «Strongman», es uno de los juegos más clásicos y ruidosos de cualquier feria. Es una tradición que combina el espectáculo, la competición y el puro desafío físico.
El objetivo es sencillo: golpear con un gran mazo una plataforma para lanzar un disco metálico por un carril vertical. La meta es que el disco ascienda con la suficiente fuerza para tocar la campana en lo más alto, anunciando una victoria atronadora que se escucha en toda la feria.
Esta atracción no solo pone a prueba la fuerza bruta, sino también la técnica y la coordinación. Atrae a una multitud que se congrega para observar, animar y, a veces, reír. Es un momento de pura exhibición y valentía donde, por unos instantes, cualquiera puede sentirse como un héroe capaz de la hazaña.
El Martillo de Feria es más que un juego; es una medida de orgullo y un punto de reunión que genera risas, gritos de ánimo y el satisfactorio sonido de la campana que sella el éxito.