Los parques de atracciones tienen su origen en las ferias y fiestas populares de la antigüedad, donde había juegos, espectáculos y entretenimiento para la gente. Con el paso del tiempo, estas ferias se hicieron más grandes y organizadas.

En el siglo XIX, especialmente en Europa y Estados Unidos, surgieron los primeros parques de ocio permanentes. Tenían carruseles, juegos mecánicos sencillos y zonas de paseo. Un ejemplo importante es Coney Island, en Estados Unidos, que ayudó a popularizar este tipo de lugares.

A mediados del siglo XX, los parques de atracciones cambiaron mucho con la apertura de Disneyland en 1955. Este parque introdujo la idea de los parques temáticos, donde todo gira alrededor de una historia o tema, como cuentos, películas o mundos imaginarios.

Desde entonces, los parques han seguido evolucionando con nuevas tecnologías, atracciones más grandes y seguras, efectos especiales y experiencias inmersivas. Hoy en día, los parques de atracciones son lugares pensados para toda la familia y existen en muchos países del mundo.